Entretenimiento, salud y cultura | Negotiu

Bugatti. Coches e historia de Bugatti

Articulo del 15 febrero , 2010





Bugatti. Coches Bugatti

Bugatti. Coches Bugatti

Bugatti. Coches Bugatti

Ettore Bugatti era un gran técnico por su larga experiencia práctica, pero ante todo y sobre todo era un artista, nacido en la tradición de una familia de artistas del diseño y la escultura. Sólo así­ se explica que sus realizaciones fueran más intuitivas que calculadas, y también la importancia obsesiva que atribuí­a a ciertos factores ajenos a la ingenierí­a clásica, como la estética de las piezas metálicas o la limpieza de los acabados. La inspiración le vení­a en cualquier momento, pero después, los esbozos y garabatos del patron Ettore tení­an que pasar el crisol de una legión de ayudantes (ingenieros y técnicos muy cualificados) quienes cumplí­an la ardua tarea de darles su forma definitiva.
Al comenzar los felices veinte, y sin duda influido por los éxitos obtenidos en la competición, por sus pequeños Brescia (4 cilindros, 1.500 cc y 16 válvulas en cabeza), Ettore Bugatti decidió atacar la categorí­a reina, los Grand Prix de la fórmula 2 Litros. Los primeros intentos, poco afortunados, corrieron a cargo de un nuevo modelo llamado tipo 30. Se le ha llegado a calificar de horror mecánico y estético, tanto por su frágil motor (solo tres apoyos para ocho cilindros), como por su aerodinámica carrocerí­a estilo tanque. Lejos de desanimar al patron Ettore, este varapalo sirvió para espolear su amor propio. Retomó el proyecto del desafortunado tipo 30 y decidió revisarlo de arriba a abajo.
Así­ surgió el tipo 35. El motor mantení­a las extrañas caracterí­sticas de su antecesor, ocho cilindros con dos bloques en lí­nea, tres válvulas por cilindro y el orden de encendido 1-5-2-6-3-7-4-8. Pero su cigüeñal (una obra de arte mecánica) tení­a cinco apoyos y giraba sobre rodamientos de bolas, al igual que las bielas lo hací­an sobre rodillos. El chasis, de nuevo diseño, habí­a sido concebido al uní­sono con una carrocerí­a de lí­neas puras, pero estilizadas y armoniosas.
A la frí­a luz de la ingenierí­a clásica, las soluciones técnicas de Bugatti Podí­an parecer extravagantes, por no decir muy dudosas. Como ya hemos dicho, eran más fruto de la intuición que del cálculo, pero fue ese instinto genial lo que le llevo a crear un conjunto sumamente equilibrado. Es el secreto que permitirí­a a los tipo 35 vencer sobre unos rivales en teorí­a muy superiores, como los Delage 15-8S, Maserati T-26, Talbot 8C, Alfa Romeo P2, Duesemberg e incluso a los Bentley 4,5 litros y Mercedes SSk que le doblaban en cubicaje y potencia.
Desde su debut en el G.P. Lyon de 1924, Ettore Bugatti fue perfeccionando y actualizando constantemente sus pequeños bólidos, y de esa forma irí­a surgiendo toda una familia de tipos 35:





  • El original T-35 tení­a 1.991 cc alimentados con dos carburadores  y desarrollaba 90 CV. Pero también en 1924 salió el 35 A, conocido popularmente como Thécla, con el motor tipo 38 de tres apoyos.
  • En 1926 se fabrican algunas unidades T-39 A, con el motor reducido a 1.500 cc para correr en esa categorí­a. La versión 39 A era sobrealimentada por un compresor y arrojaba 110 CV.
  • En 1926 nace el T-35T para la targa Florio, con la cilindrada incrementada hasta 2.262 cc
  • En 1927 surgen otras dos versiones sobrealimentadas por compresor. Son los tipo 35 C (1.991 cc) y 35 B (2.262 cc) con 125 y 140 CV respectivamente.

Un total de 340 unidades, sumando los distintos tipos 35 y 39, fueron construidos por la factorí­a Bugatti en Molsheim (Alsacia) entre 1924 y 1930, y los mejores gentlemen del volante se sintieron cautivados por ellos. Hombres legendarios como Achille Varzi, Louis Chiron, de Vizcaya, Jules Goux, el marqués de Casa Maury, el prí­ncipe Cystria, René Dreyfus, Williams, Constantini y otros muchos, conquistaron sobre estos bólidos azules la gloria de la velocidad.
Con más de mil ochocientas victorias en su haber, entre las que se cuentan alrededor de cincuenta primeros puestos en los principales Grand Prix desde 1925 a 1930, los tipos 35 batieron todos los récords en la historia de la competición. Incluso llegaron a ganar durante cinco años consecutivos (1925-1929) la durí­sima Targa Florio.

1 comentario
  1. increible

Responder