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TOYOTA CELICA. Ficha tecnica y articulos

Articulo del 24 junio , 2007





TOYOTA CELICA

EL CELICA HA DEJADO DE SER EL MODELO DE TOYOTA EN EL MUNDIAL DE RALLYES, PERO ELLO NO ES NINGÚN PROBLEMA PARA SEGUIR SIENDO UNO DE LOS COUPÉS MÁS ATRACTIVOS DEL MERCADO.

 

El Celica dispone de dos motorizaciones, con niveles diferenciados de prestaciones pero con los mismos parámetros de suavidad y agrado de conducción. La versión básica, con una potencia de 115 caballos, cuesta alrededor de 3.161.000 pesetas, y alcanza una velocidad máxima de 200 km/h.

La versión más potente amortiza muy bien sus 175 caballos con unas prestaciones generales sobresalientes, como son una velocidad máxima de 225 km/h. Su precio ronda los 4.708.000 pesetas. Interiormente, el Celica ofrece una excelente posición al volante, donde se respira calidad.

 

MOTOR 16 Enero 1.999

 

 

TOYOTA XYR SPORTS COUPÉ

EL NUEVO CELICA

 

EL TOYOTA CELICA YA TIENE SUSTITUTO, SU HEREDERO ES EL XYR SPORTS COUPÉ, CREADO EN EL CENTRO DE DISEÑO QUE EL COLOSO JAPONÉS TIENE EN NEWPORT BEACH, EN EL CORAZÓN DE CALIFORNIA.

 

El prototipo descubierto en Detroit hace poco más de un mes es un coupé de tamaño reducido, con 4,33 metros de longitud, 1,75 metros de anchura y 1,31 metros de altura, que incorpora un motor anterior transversal con cuatro cilindros en línea y 1.8 litros de cubicaje listo para liberar ciento ochenta caballos SAE, caballos americanos, que equivalen a unos 155 caballos ECE, a la europea.

Como dato curioso cabe decir que el XYR incorpora un motor de aluminio, con culata de dieciséis válvulas y sistema variable de admisión desarrollado por Yamaha, el constructor que puso a punto el primer deportivo de Toyota, el 200 GT del año 67, y que se encargará, a partir del 2001, del motor de Fórmula 1, una vez que se ha hecho oficial el ingreso del primer constructor nipón en el Campeonato del Mundo.

El XYR es un modelo de tracción delantera, con suspensión anterior de tipo McPherson, con suspensión posterior de doble brazo y con frenos de disco en las cuatro ruedas.

 

DREAM CARS Marzo 1.999

 

 

TOYOTA CELICA 1.8 ‘99

Ficha Técnica:

Motor: De cuatro cilindros en línea, situado en posición delantera transversal. Bloque y culata en aleación ligera. Refrigeración líquida, con electroventilador. Distribución mediante doble árbol de levas en culata accionado mediante correa. Cuatro válvulas por cilindro. Distribución variable WT-i. Alimentación mediante sistema de inyección electrónica multipunto. La compresión es de 10,0 a 1. Cilindrada de 1.794 cm3. Diámetro x carrera del cilindro: 79 x 91,5 mm. Potencia máxima de 143 CV CEE a 6.400 rpm. Par máximo de 170 Nm a 4.200 rpm. Utiliza gasolina sin plomo de 95 octanos.

Transmisión: Tracción delantera. Embrague monodisco en seco. Grupo final: 4,31 a 1.

Chasis: Bastidor monocasco en acero. Carrocería de tipo coupé de dos puertas y 2+2 plazas. Suspensión delantera independiente de tipo McPherson con triángulo inferior, resortes helicoidales y barra estabilizadora de 22 mm de diámetro. Suspensión trasera independiente de paralelogramo deformable con dos triángulos superpuestos, resortes helicoidales y barra estabilizadora de 17 mm de diámetro. Frenos de doble circuito, con discos ventilados delanteros de 255 mm de diámetro y discos macizos traseros de 270 mm de diámetro, con servofreno y ABS. Dirección de cremallera asistida. Vueltas de volante entre topes: 2,75. Diámetro de giro: 10,4 metros. Coeficiente aerodinámico Cx de 0,32.

Ruedas: Neumáticos de medidas 205/ 50 VR16, montados sobre llantas de aleación de 7,0 x 16 pulgadas.

Dimensiones y pesos: Peso oficial: 1.100 kilos. Capacidad del depósito de combustible de 55 litros. Capacidad del maletero de 323 dm3.

Prestaciones: Velocidad máxima de 205 km/ h. Aceleración de 0 a 100 km/ h en 8,7 segundos. Consumos urbano/ extraurbano/ mixto de 10,3/ 6,2/ 7,7 litros cada 100 km.

Precio: En España, en noviembre de 1999, 3.890.000 pesetas (23.379 euros).

Presentación: Salón del Automóvil de Francfort de 1999.

 

 

TOYOTA CELICA 1.8 WT – i ‘99

ESPEJO PÚBLICO

 

PRESENTADO POR PRIMERA VEZ AL PÚBLICO EN EL SALÓN INTERNACIONAL DEL AUTOMÓVIL DE FRANCFORT, LA SÉPTIMA GENERACIÓN DEL CELICA LLEGA CON TODOS LOS ATRIBUTOS NECESARIOS PARA RECUPERAR SU LIDERAZGO ENTRE LOS COUPÉS MEDIOS.

 

La estética de este Toyota impresiona, nada tiene que ver con las tres últimas carrocerías que ha gastado, parece como si se hubiesen centrado en los primeros modelos. Al natural este coupé muestra zonas muy cortadas, poco vistas y con unas ópticas que recuerdan a las del Ford Focus. Desde un plano elevado, el Celica impresiona por su sección plana, inspirada en los automóviles de competición sin aletas.

Este Toyota es el primer modelo deportivo de la gama que incorpora la tecnología de la distribución WT-i. El resultado es un compacto y ligero motor de 1.8 litros de inyección, que desarrolla 143 CV a 6.400 revoluciones y lo más importante, con un par motor de 170 Nm a 4.200 rpm.

Para reforzar sus prestaciones deportivas y mejorar al mismo tiempo el consumo real en conducción deportiva, la casa nipona ha introducido en este modelo una nueva caja de cambios manual de seis velocidades. Con recorridos cortos de la palanca, las marchas están bien escalonadas y ayudan a que el motor no caiga de vueltas. De primera a tercera las relaciones son muy cerradas y el resto son más abiertas, más utilizables.

Nuestra primera toma de contacto ha sido en Italia, concretamente en las accidentadas carreteras de las cordilleras romanas de Fiuggi, donde las estrechas calzadas de buenos pavimentos, obligan a no perder la concentración, si no queremos vernos vertidos en un precipicio. Frente al Celica anterior de tracción delantera, éste mejora en comportamiento, pues auque sea más corto, se ha aumentado la distancia entre ejes y modificado la suspensión trasera, logrando un mayor aplomo, así como un importante nivel de confort en las plazas delanteras, pues las traseras siguen siendo para niños o pigmeos (2+2).





El motor de 1.8 litros, preparado para las estrictas leyes antipolución, no pasará a ser una leyenda, pero mueve con soltura todo el conjunto, a partir de cuatro mil vueltas. Al límite de adherencia, el nuevo Celica tiende a deslizar la delantera en aceleración, pero en conducción normal resulta ser muy neutro. La gran baza de este Toyota la juega su magnífica relación peso-potencia, binomio que camufla de alguna forma la falta de caballos, para un bastidor que espera una segunda versión con mayor potencial, pero nunca con tracción 4×4.

En definitiva, el último Celica es un coupé que hará mella, que servirá de espejo público, porque su imagen marca ya una nueva tendencia entre los deportivos medios. Su precio, respecto al anterior Celica, sube debido al excelente equipamiento de serie y su comercialización comienza el 5 de enero.

 

E. Olivares ALTAS PRESTACIONES Noviembre 1999

 

 

TOYOTA CELICA 1.8 ‘99

ATREVIDO Y EQUILIBRADO

 

DESDE SU DISEÑO ESTÉTICO, HASTA SUS SOLUCIONES MECÁNICAS EL NUEVO TOYOTA CELICA APORTA UNA SERIE DE NOVEDADES, SOBRE EL PAPEL BASTANTE RADICALES QUE, SIN EMBARGO, PROPORCIONAN UNOS RESULTADOS MUY RAZONABLES, TANTO EN LO QUE SE REFIERE A FACILIDAD DE CONDUCCIÓN COMO A CONFORT DE MARCHA.

 

Con una tradición deportiva innegable y una evocadora denominación que ha acuñado numerosos éxitos en competición, la nueva evolución del Toyota Celica mantiene intactas la mayoría de sus cualidades como deportivo.

Bastidor excelente, muy buena postura de conducción y una imagen peculiar y agresiva son sus cualidades más sobresalientes. En esta ocasión los responsables de Toyota han buscado una motorización no demasiado ambiciosa, centrada en un moderno cuatro cilindros atmosférico de 1.8 litros y que gracias a su avanzado sistema de distribución variable alcanza un rendimiento de 140 CV.

Muy llamativo desde el punto de vista estético, los rasgos de carrocería del nuevo Toyota tienen algunos detalles incluso futuristas. Las elaboradas ópticas delanteras en las que se agrupan todas las funciones lumínicas -salvo los antiniebla- están cubiertas por una cúpula transparente cuyos relieves llegan incluso a sobresalir del rasante del capó. El bajorelieve practicado en este, que une la pequeña parrilla delantera y la toma de aire imprimen una fuerte personalidad al Celica y le hacen absolutamente inconfundible en el tráfico.

El resto, aunque sin mantener apenas similitudes con sus predecesores, sí conserva algunos patrones básicos, como la línea de cintura alta o las pequeñas ventanillas traseras. Una cierta concesión a la funcionalidad es su portón trasero, que unido a la posibilidad de abatir los respaldos posteriores por mitades, dan paso a una excelente operatividad del maletero, cuyo volumen de 300 dm3 ya es de por sí bastante bueno.

En el interior, los envolventes asientos y las adecuadas distancias relativas entre volante, pedales y palanca de cambios proporcionan una postura y un “ambiente” sumamante deportivo. El reducido diámetro del volante y el delicioso tacto de la palanca de cambios también contribuyen a ello.

Una vez en marcha basta recorrer unos kilómetros para comprobar dos cosas. Por una parte el talante de la mecánica, que condicionada por su modesta cilindrada carece de una buena respuesta a bajo y medio régimen. El segundo extremo que se pone de manifiesto es el excelente trabajo realizado en el bastidor que, sin necesidad de recurrir a suspensiones exageradamente duras ofrece un comportamiento sobresaliente. Este aspecto pone aún más en evidencia al motor, que transmite al conductor en todo momento la sensación de que falta algo más de empuje.

Afortunadamente, los responsables de Toyota han sido consecuentes a la hora de elegir la transmisión, dotando al nuevo Celica de una caja de cambios de seis marchas. Las cinco primeras presentan unas relaciones de cambio bastante cerradas, lo que permite mantener el motor en la zona “buena” con relativa facilidad, mientras que la sexta, aunque no exageradamente larga, consigue un adecuado desahogo mecánico para largos recorridos por autovía. El compromiso resulta muy acertado y permite circular a cruceros elevados sin penalizar el consumo ni castigar la mecánica, sin por ello renunciar a un comportamiento vigoroso en zona de curvas.

Una vez que nos adaptamos al carácter del motor, circular por tramos de montaña se convierte en una experiencia ciertamente gratificante. El tren delantero tiene una respuesta muy instantánea a las órdenes del volante y la dirección, muy precisa, autoriza unas trayectorias milimétricas. En curvas de doble radio el tren posterior desliza lo justo para ayudarnos a cerrar la trayectoria de manera muy progresiva y siempre bajo un absoluto control, lo que transmite una sensación de seguridad notable.

Muy bien los frenos en cuanto a tacto y distancias. Tan sólo cabe reprochar una cierta sensibilidad al aumento de temperatura, circunstancia en la que se empieza a notar una cierta pérdida de eficacia que aunque de manera muy progresiva y predecible, se percibe cuando se les exige un trabajo extra. También cabe resaltar la eficacia del ABS, que interviene lo justo y sin alargar excesivamente las frenadas de manera innecesaria.

Consecuente con su configuración de cambio, el Toyota Celica se muestra muy sensible al tipo de terreno a la hora de medir los consumos. La sexta larga es una relación propicia para obtener unas cifras excelentes en carretera y autovía. Sin embargo, en conducción deportiva, la exigencia de mantener el motor alto de vueltas hace que se superen los 11 ó 12 litros cada cien kilómetros con relativa facilidad.

En conjunto el coche resulta bastante satisfactorio y su configuración responde a su imagen deportiva. Se trata en resumidas cuentas de una excelente versión básica para este coupé, del que esperamos ansiosos la opción más potente, anunciada para un futuro no muy lejano y con 190 CV que ofrecerá unas prestaciones aún más deportivas y estará más cercana en cualidades dinámicas a sus predecesores.

 

José Mª Quesada AUTOPISTA Noviembre 1999

1 comentario
  1. muy bueno gracias :-)

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