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Adiccion a la cafeí­na

Articulo del 10 junio , 2011





Adiccion a la cafeí­na. La cafeí­na aparece en el café, en el te, en diversas bebidas refrescantes y en algunas pí­ldoras usadas para combatir los dolores de cabeza y los resfriados.

Adiccion a la cafeí­na

Adiccion a la cafeí­na

Además se encuentra en ciertos estimulantes que no necesitan prescripción médica. El café era usado por los árabes y fue introducido en Europa desde Arabia y Turquí­a. El té, que ya era consumido en China 350 años antes de Cristo, contiene como principal sustancia psicoestimulante la teofí­lina. El cacao, que era utilizado hace más de tres mil años en México, contiene teobromina.  La cafeí­na, teobromina y teofí­lina son tres metilxantinas relacionadas estructuralmente, y que actúan como estimulantes cardí­acos y del sistema nervioso central. La cafeí­na es la más potente de las tres como estimulante del sistema nervioso central. La teofí­lina es usada como dilatador bronquial y de la arteria coronaria y como diurético. La teobromina es menos activo como estimulante y se usa como diurético. Entre las propiedades estimulantes de la cafeí­na podemos citar el incremento subietivo de la capacidad de concentración del individuo, del estado de alerta y de vigilia, de la capacidad de trabajo y del alivio de la fatiga y el aburrimiento.

En las personas no acostumbradas a su uso, su ingestión produce un sí­ndrome caracterizado por nerviosismo, irritabilidad, disturbios en el sueño, dolor de cabeza, disforia y ansiedad. Los sí­ntomas de la abstinencia a cafeí­na están directamente relacionados con la dosis, sensibilidad de cada persona a la cafeí­na y con la combinación de esta sustancia con otras drogas.  La toxicidad a cafeí­na se produce después de prolongadas ingestas de grandes cantidades. Los sí­ntomas incluyen dolor de cabeza, alteraciones del sueno, desasosiego, irritabilidad, palpitaciones, arritmia, temblor, vértigo, agitación y ansiedad. Los casos extremos de toxicidad aguda pueden producir convulsiones, vómitos y ocasionalmente alucinaciones.  La cafeí­na presenta muchas caracterí­sticas de las drogas de abuso. Tiene propiedades reforzadoras y discriminativas y su administración crónica desarrolla tolerancia a muchos de sus efectos. En estudios de autoadministración se observa que produce un débil estimulo reforzador, que conduce a la aparición de dependencia fí­sica. Esta dependencia fí­sica conduce a la aparición de abstinencia tras la cesación de su consumo, cuya magnitud y duración depende de la cantidad consumida diariamente.  Los sí­ntomas de la abstinencia suelen ser relativamente suaves y desaparecer rápidamente. Entre ellos se incluyen dolor de cabeza, letargia, cansancio, el paso a un estado de ánimo disfórico, dolor o rigidez muscular, sí­ntomas gripales, naúseas, vómitos, pérdida de la capacidad de concentración y necesidad de cafeí­na que se manifiestan en el deseo de ingerir sustancias que la contengan.





Frente a la idea de que la abstinencia sólo es producida por concentraciones elevadas de cafeí­na o tras su prolongada ingesta, se está viendo que algunos de sus efectos pueden producirse a concentraciones relativa mente bajas de cafeí­na. Algunos autores indican que las cantidades presentes en una dosis diaria equivalente a una taza de café cargado o a tres latas de un refresco que la contenga, son suficientes para la aparición de manifestaciones de la abstinencia, como el dolor de cabeza, la fatiga o el estado letárgico.

Los efectos discriminativos que aparecen en humanos tras la toma de dosis bajas de cafeí­na son parecidos a los producidos por otras drogas como la anfetamina. La norepinefrina puede mediar estos efectos discriminativos comunes a ambos tipos de sustancias.

Como otros estimulantes la cafeí­na y la teofí­lina incrementan la actividad locomotora de roedores y desarrollan, tras exposición crónica, una marcada tolerancia a este efecto. Se trata de una tolerancia cruzada entre ambas metilxantinas. En humanos se desarrolla tolerancia a varios de los efectos simpaticomiméticos de la cafeí­na, como son los aumentos en el gasto cardiaco y en la presión sanguí­nea sistólica.

 

Mecanismo de acción de las metilxantinas

Hasta hace muy poco tiempo no se disponí­a de datos sobre como podrí­an afectar las metilxantinas la í­uncionalidad cerebral. Sin embargo, estas dudas han sido disipadas tras el descubrimiento de la posible actuación de la adenosina como neurotransmisor en el cerebro. La adenosina es un nucleósido que unido a tres fosfatos forma el nucleósido de adenina trifosfato conocido como ATP.

El ATP, al ser liberado por las neuronas, puede hidrolizarse a adenosi-na por la actuación de una fosfatasa extracelular. La adenosina puede actuar como modulador de la actuación del sistema nervioso. Inhibe la liberación de los neurotransmisores al espacio intersináptico y disminuye la des-polarización neuronal tanto espontánea como estimulada. Se han descrito tres tipos de receptores para su actuación. Los Al y A2, que inhiben o activan la adenilato ciclasa respectivamente, y los A3, que están acoplados a canales de calcio. También actúa sobre los sistemas respiratorio y cardiovascular. Todos estos efectos son antagonizados por las metilxantinas.  Las metilxantinas actúan como antagonistas competitivos del receptor para adenosina. Parte de sus eiectos comportamentales están relacionados con esta actuación. Las dosis de cafeí­na y teofí­lina que incrementan marcadamente los comportamientos exploradores en animales son suficientes para bloquear los receptores cerebrales de adenosina.

Se ha postulado que la administración crónica de cafeí­na o de teofilí­na produce un aumento en el número de receptores para adenosina del tipo A2 en varias áreas cerebrales. También parece aumentar el acoplamiento de los receptores Al con la adenilato ciclasa en corteza cerebral. Además, en esta región la tolerancia producida tras la administración crónica de cafeí­na puede estar asociada al aumento de receptores A2.

1 comentario
  1. Soy adicta al cafe desde hace tiempo. No puedo vivir sin el

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